La inauguración oficial del PUFA 2025, Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror de Valladolid, tenía reservada para la primera escena el homenaje y premio honorífico al ilustrador Tomás Hijo, cuyo galardón entregó el cineasta Rodrigo Cortés. Es un festival que intenta consolidar el género en la ciudad y en la región, y que saca pecho tanto de las películas como de las actividades paralelas (exposición, charlas y coloquios). “No solo se trata de ver cine”, señaló David Pérez, uno de los organizadores, “sino de aprender un poco de cine”.
Dos largometrajes trajeron las primeras emociones de la Sección Oficial en los cines Broadway. Clown in a cornfield, de Eli Craig, asume y plantea el abc de un slasher, clásico cine adolescente de asesinos en serie, normalmente con máscaras. Este, en particular, es correcto, vistoso y funciona. Más alejado de los estándares del cine de terror, The dead thing, de Elric Kane, sorprende con un suspense psicológico nacido de las aplicaciones de citas, y desarrollado a hombros de la magnífica interpretación de la californiana Blu Hunt.
La sección Aquelarres, situada aún más en los márgenes del género, abrió su programación en el auditorio Fundos (Fuente Dorada) con otras dos proyecciones. La primera fue Nadie va a escuchar tu grito, de Mariano Cattaneo, que mostró que también existe el slasher en Argentina. Ubicado en el barrio de Bernal, en la Gran Buenos Aires, durante el Mundial de Italia´90, parte de una buena idea pero es limitado desde lo actoral.
Subió un poco el nivel con Tokyo Evil Hotel, de Yoshihiro Nishimura, horror experimental, con más pretensiones y con más posproducción, tremendamente conectado además con la problemática de la prostitución en Japón.

El pistoletazo de salida del PUFA había sido a mediodía en el Espacio Seminci, con la presentación del certamen y la charla precisamente entre Rodrigo Cortés y Tomás Hijo, centrada en su libro conjunto La piedra blanda: un juego de grabados y textos que a veces se hacen compañía poéticamente, y que, en ocasiones, se contradicen.
La piedra blanda es resultado de cinco años de trabajo intermitente, fruto del deseo de hacer algo mano a mano después de muchos años colaborando puntualmente (Hijo se encargó, por ejemplo, del story board -guion gráfico- de “Concursante”, primer largometraje de Cortés). Son amigos que se admiran, y que, en palabras del director, comparten “mucho amor por Buñuel y mucho amor por (Álvaro) Cunqueiro”.
El protagonista de la obra, Pedro de Poco, que “nació boca abajo y a la segunda”; que fue “monje, ladrón, santo, mendigo, nada”; que a veces tiene hambre y que cuando tiene hambre “mata un jilguero”, fue el anfitrión ideal para el arranque del PUFA.
Víctor David López




