La portuguesa Margarida Montenÿ, estrella aérea de las artes performativas, hipnotizó con sus suaves movimientos voladores a las más de ochocientas personas (estaba repleto por dentro y por fuera) reunidas en la Zona 1 de la Acera de Recoletos. Su espectáculo Blue, con la participación de Catarina Corujeira, Carminda Soares, Mercedes Quijada y Tabea Sandman, pintó de acrobacias las copas de los árboles e hizo que más de uno y más de dos mantuvieran la respiración durante un buen rato.
Se pasaban los minutos como si nada, en un ambiente que logró que fuera íntimo, observando las maniobras de sus pies enredando la cuerda una y otra vez; cómo escalaba y luego descendía boca abajo con total armonía. Uno se ausentaba tanto que casi olvidaba el peligro de toda la operación: la cuerda (sin riesgo no hay arte ni hay nada) pendía de una grúa a más de diez metros de altura. De la otra punta de la cuerda tiraban sus secuaces.
Se la pudo ver a la portuguesa jugar con esa cuerda de todas las formas imaginables, incluyendo bellos pasajes en los que iba bajando tranquilamente caminando sobre la propia soga al ritmo de sus latidos, como quien pasea un día festivo.
Remarcar que la grúa, el sonido, la grada y el resto de producción de un montaje tan atrevido corre a cargo de la empresa pucelana Xtrañas Producciones (no es el único espectáculo que producen es este festival; son ya asiduos y veteranos). Para el sábado quedan otros dos pases: a las 13:00 y a las 19:00.
En el TAC se puede viajar de Portugal a Reino Unido en un cuarto de hora y veinticinco metros. En la plaza Zorrilla, muy cerquita de donde había volado Montenÿ, la compañía británica Motionhouse, una de las grandes de danza y circo itinerantes del mundo, presentaba Wild, con una alineación de seis jovencísimos artistas que danzaron mucho más para todos los públicos, por ser más enérgico el show, más repentino.
Comenzó tratándose de un baile en barra (estilo pole dance); luego pasó a ser un Tetris; más tarde, una construcción de Lego, para acabar siendo una competición de gimnasia artística, con sus barras asimétricas y sus paralelas. Es magnífico y de obligado visionado el número final de los bolsos convertidos en asientos en la cumbre de las barras.

Hay todavía cuatro oportunidades más para ver en acción a Motionhouse con este show: el sábado a las 12:45 y a las 20:00, y el domingo en los mismos horarios.
La comedia no andaba lejos de allí, e hizo que pocas veces se haya visto el estanque del Campo Grande casi con el aforo completo, con público haciéndose hueco entre los árboles por todo el perímetro de las aguas, incluso en las zonas inicialmente restringidas.
Los franceses Mickaël Le Guen y Benjamin De Matteïs, de Cie. Sacékripa, presentaban su espectáculo Surcouf.
Son acróbatas, malabaristas y saltimbanquis, sin embargo, Sourcouf es sobre todo una función de payasos, como Pepe Viyuela con la silla pero a lo náufragos en lo alto de una balsa medio rota en mitad del océano (en este caso, en mitad del estanque del parque vallisoletano por excelencia).

Obvio que Le Guen y De Matteïs acabaron empapados. También demacrados. Sufrieron tanto que fue entrañable, y, sobre todo (eso es lo que importaba), muy divertido. El sábado a las 12:30 es el último pase de este show de Cie. Sacékripa.
Víctor David López




