Llegó desde la clandestinidad Bewis de la Rosa, como en ella es habitual, comenzando la actuación recitando las punzantes proclamas de Mi tierra mientras paseaba lentamente entre el público, ante la sorpresa de los allí presentes. A las nueve en punto eran pocos, así que pudo ir encarándolos prácticamente uno por uno. Se trata ni más ni menos que de la carta de presentación de su único LP, Amor más que nunca (2023). Su táctica logró que fans y curiosos se fueran arremolinando frente al escenario del encuentro “Vino+Tapas”, en la Acera de Recoletos. La fotografía del final del show sería totalmente diferente hora y cuarto después, con la noche ya instalada junto al Campo Grande.
Cuando finaliza el mantra del primer tema (“He visto con estos ojos cómo caía el imperio. Ahora quieren cultivarlo sin contar con nuestras manos”), Bewis sube a las tablas y allí está completamente en soledad, pero casi lo abarca todo, con una escenografía elaborada con restos de poda y bragas colgadas al sol. Con Los labradores comenzó a poner en valor su manifiesto en defensa de las tradiciones de la España vaciada.
Beatriz del Monte, inmersa en el personaje de Bewis, se nutre de largos pasajes hablados en su puesta en acción. Lo mismo te cuenta que no le gusta que el alcohol sea el elemento troncal de las celebraciones, que te relata la reacción de su abuela al escuchar hablar por primera vez de la bisexualidad. No perdona la parte del discurso y del compromiso social cada vez que se coloca bajo los focos. Los que no lo sabían entonces, lo saben a partir de ahora. Eso es así. Papaya y Me estoy oxidando fueron cambios de ritmo necesarios para poner a bailar al personal.
El álbum que en 2023 la colocó en el mapa ha sido muy bien continuado por el EP Puchero de recena (2025). Tres canciones que interpretó con excelente resultado, sobre todo La amapola, culpable seguramente de los minutos más atractivos de la noche. A partir de ahora, sin duda, se ha convertido en el gran éxito de su discografía (al menos en concierto, teniendo en cuenta que nunca canta ¿Dónde estabas?, que es un rap más clásico, más hardcore, o Dolor pa florecer).
Pero pasaban los minutos y alguno seguía desubicado, sin poder etiquetar como le gustaría lo que estaba presenciando: una mezcla de hip hop con performance y cancionero popular y, para colmo, rematado con pogos a base de jotas castellanas. Era tal la mezcla de público, en medio de una celebración gratuita, que la propia artista declaró que aquello parecía el Gran Pix, veterano programa televisivo (sí, el de la vaquilla).
Dentro de muy poco hay una nueva oportunidad para ver en vivo este directo silvestre, como la amapola que sale entre los trigales, este proyecto tan genuino y tan laborioso: Bewis de la Rosa forma parte del cartel del Palencia Sonora (abre el festival palentino el jueves 5 de junio a las 20:30 en el parque del Sotillo). Ojalá que en esta ocasión, o en alguna próximamente, se la pueda ver con dj en la tarima y con alguna voz de apoyo, para generar más vértigo y seguir creciendo.
VDL



